ESTAS CANOAS PREHISPANICAS SE PUEDEN APRECIAR EN LA COMUNIDAD PIEDRA CANOA, UNA DE LAS MAS ANTIGUAS DE HUIXTLA.  



Una tarde de cine


Por Margarita Moreno Soto


Allá por los años 70, si esta memoria no me falla, la mejor opción para pasar una agradable tarde de domingo era el cine Monumental. ¿Se acuerdan de él?

Ubicado en la calle principal de Huixtla, la avenida Central, el cine Monumental no sólo era un motivo de distracción, sino el escondite de los enamorados, los encuentros no permitidos; el lugar donde se podía vivir toda una tarde de emociones con aquellas películas del “Santo contra las momias”, o reír con las aventuras de Viruta y Capulina.

La entrada del cine parecida a la entrada de otros cines que se tienen en Ciudad de México, era ya un deleite porque  en ambas paredes estaban los carteles de los próximos estrenos, el “gancho” para asegurar que el sábado y domingo se tuviera entrada llena. El sitio no importaba, pues las mismas emociones se tenían en “luneta” que la famosa “Gayola” o “Galería”.

A las afueras del cine los olores eran comunes: palomitas, pepinos con chile, mango sazón, cacahuates, coco. Las aguas desde luego limón con chía, horchata, o la clásica Coca Cola, a como estuviera el bolsillo. A la entrada del cine los chiquillos que no completaban la entrada pedían centavos a las parejas de enamorados que eran los más benefactores, para poder comprar su boleto, y es que con don Felipe Mota no había “fiado”.

Adentro el pleito era con el “Chalupa”, más cuando se iba la energía eléctrica porque en ese entonces también se tenían grandes chubascos y los rayos no respetaban la tarde de cine. Por el uso de las cintas, algunas veces se rompía el rollo y no podía ser más oportuno el reclamarle al “Chalupa”,  el 10 de mayo se lo recordaban cuando eso sucedía aunque no eran muy seguido.

En esos tiempos la televisión apenas estaba llegando a Huixtla, justo cuando el Mundial de Fútbol, pero ni eso hizo posible que las tardes de cine del Monumental compitieran con el juego de las masas. Pasó el tiempo, vinieron los cambios y el “Chalupa” se tuvo que marchar, el cine cerró y todo quedó como un buen recuerdo para quienes vivimos esa época una infancia inolvidable.